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CASANDRA, el mito transportado al Armagedón




Una extraña sensación me invadió. Abrí los ojos e intenté percibir algo tangible pero una espesa niebla cubría todo alrededor. Y ese extraño olor, una mezcla de azufre y… ¡qué diablos! El ambiente estaba impregnado de un olor conocido, olía a quemado. Allí no quedaba nada  libre que no estuviera bañado de ese olor, de unas llamas quizás recientes.

La agonía y la desesperación comenzaron a aparecer, ¿dónde me encontraba? ¿Por qué todo era un caos alrededor? Intenté recordar pero ese fuerte dolor en la cabeza…

Desperté de nuevo, esta vez el desvanecimiento había durado más. Al menos esa impresión tenía pues me encontraba mucho mas débil y dolorido. Y esta vez fui consciente y percibí que estaba en una bañera llena de agua, un agua muy sucia y polvorienta, quizás consecuencia del desastre, ¿pero qué había pasado? Era incapaz de recordar y ese maldito martilleo en las sienes me hacía desistir de todo esfuerzo. En ese momento pensé en la bañera y el agua, descubriendo porque había permanecido con vida ante la devastación de las llamas. Una imagen pasó fugazmente por mi cabeza…imposible capturarla.

Esta vez el letargo terminó por dolores musculares intensos agravados por el incesante martirio en mi cabeza. Pero ahora traté de ponerme en pie, resbalé al salir de la bañera y choqué contra restos de un mueble que se convirtieron en ceniza tras el encuentro fortuito. Eso me llevó al suelo y nuevamente, haciendo acopio de toda mi voluntad, me mantuve firme unos pocos pasos y tambaleándome traté de buscar una salida. Golpe tras golpe, tropezándome una y mil veces llegué a una puerta. La abrí con seguridad, y enseguida esta se vino abajo ante el espectáculo que presenciaron mis ojos. Cientos de muertos por todos lados, algunos en mesas, otros en camillas y otros menos afortunados esparcidos por el suelo. Allí se había librado una gran batalla contra la muerte y sin duda se había perdido. Un extraño líquido azul estaba presente en tubos, transfusiones, vasos, jeringas, etc.….

Tras coger un tubo con una muestra de ese extraño líquido, salí corriendo como un poseso, no sin antes pisar multitud de cadáveres. Mi estado era traumático y eso me hizo olvidar el resto de mi fuga de aquel extraño lugar. Al menos ahora no recuerdo como puede escapar del maldito lugar donde desperté. Pero al salir al exterior todo se complicó aún más, no había luz ni algún resto de alegría, todo era oscuridad y confusión pues ante mis ojos se extendía un infinito campo de cadáveres. Parecía el fin de la humanidad, si hubiera tenido que imaginarlo alguna vez nunca lo hubiera descrito con tanta tragedia. Para colmo al volverme a divisar el edificio donde había despertado, leí el rótulo de la entrada a duras penas provocando que mis ojos quisieran salir de sus órbitas. ¡Un teatro! Que clase de locura era esta…

Corrí con desesperación hacia ninguna parte, pues la desolación abarcaba todo el horizonte y ya nada parecía importar. Entonces volví a tropezar, pero esta vez con algo que parecía un cadáver y al tratar de levantarme apoyando mi mano sobre el torso desnudo y sangriento, noté una extraña falta de dureza para ser un cadáver así como una temperatura nada fría.
-       - Corre y deja constancia de lo que has visto, antes que tú también seas masacrado – mi estupefacción aumentó al ver sus ojos encharcados en sangre - ¡huye!

No tuve ocasión de réplica, exhaló el último aliento y seguí corriendo lleno de desesperación. Aún ahora no entiendo dónde saque las fuerzas para desplazarme a través de un espacio y un tiempo que parecían no corresponderme ya. ¡Qué locura en mis palabras!

Al fin llegué a un espacio parecido a una librería y allí arrancando una hoja de algo que observé similar a un libro me aventuré a escribir estas líneas. Impulsado  por las extrañas palabras de aquella joven moribunda que me instó a hacerlo, las palabras han ido saliendo una tras otra, sin pensar mucho en ellas ni volver a releerlas puesto que mis fuerzas son muy débiles ya.

Quizás es sólo un sueño y estaba condenado como aquella griega, llamada…Casandra creo recordar. Si no recuerdo mal tras una disputa con Apolo, la condenó a conocer el futuro pero con la premisa que al contarlo nadie la creería en sus vaticinios. Pero esto es muy real para ser un sueño o un augurio, mis fuerzas se consumían mientras el resto de la humanidad parecía haber perecido en una extraña tragedia.

Y en estas divagaciones transcendentales, algo se asomó a la memoria, al principio una ligera idea, luego más fuerte. Si podía ser esa la clave….la noche anterior al llegar a casa una extraña mujer joven me tendió la mano con ojos ensangrentados... ¡Oh Dios mío! ¡Es la misma mujer con la que tropecé! Ahora recuerdo como ella me ofreció una extraña ampolla…pero….no recuerdo más…tan sólo el haber despertado en ese lugar. Mis fuerzas….fallan…sin embargo mi memoria…comienza a recordar…esa ampolla vino conmigo…y…..ella….ella…me eligió. 



Todos los historiadores e investigadores en busca de la verdad se sienten como Casandra en algunos momentos. A veces creemos saber y todos miran hacia otro lado cuándo relatamos. Quizás el Armagedón este lejos aún, es posible que la marea nos vuelva a invadir unas cuantas lunas más y que no necesitemos líquidos azules para nuestra redención. Sin embargo el ojo de Casandra nos contempla desde tiempos inmemoriales. Para todos los que se han sentido identificados con Casandra. 

Nunca abandonéis vuestra fe, algún día Apolo levantará su hechizo.




4 comentarios:

  1. Anda! Me meto y lo primero que me sale es publicidad de AC Hoteles! He pinchado por supuesto!! jejeje.
    La entrada me ha tenido en suspense hasta el final, muy guay.

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  2. En este blog se cuida a los amigos Lore, jejeje. Sólo publicitamos lo bueno. Ya sabéis chicos, todos al AC!
    Besos guapa!

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  3. Me has dejado dándole vueltas al tema.

    Veo que ha habido cambio de look.

    Mola !!!

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  4. Me encantan estas historias!! muy muy buena.

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